Apple sorprendió con una nueva versión de sus MacBook. El error decayó en pensar que la renovación venía de la mano del polémico puerto USB-C que la compañía presentó con el diseño anterior de sus portátiles, pero el puerto sigue firme. La queja radica en la incomodidad de tener una entrada diferente a las universales, estando obligados a comprar un adaptador para poder utilizar ese puerto.

Sin embargo, los avances fueron pocos y mínimos: Se mejoró el procesador, el rendimiento autónomo aumentó una hora y el rendimiento gráfico un 25%. Pero, al parecer, se sintieron inspirados y la mejora radica más en lo estético, ya que esta vez podremos elegirlas en diferentes colores como rosado, gris oscuro o plateado. Sigue contando con su diseño compacto de 1.31 centímetro de espesor y sus 900 gramos de peso.
La venta ya está abierta en los Estados unidos y se la puede adquirir por un valor de 1300 dólares.